La idea no es cambiar de collar, sino dejar de ser perro (o de la plusvalía de la fotografía).
Una comparación entre las características de una cámara manual clásica -reflex o telemétrica, como una Nikon F2 o una Leica M3- y una DSLR actual representativa muestra que al día de hoy, nos daría como resultado que las cámaras clásicas no solo son obsoletas sino que eran inútiles. Estoy hablando de cuestiones, por supuesto, que van más allá de las características específicas de la fotografía digital, sino de aquellas compartidas con el film. Por ejemplo, ¿Cómo es que podían sacar fotos sin poder cambiar el balance de blancos o la sensibilidad entre disparo y disparo? ¿De verdad había que sacar 36 fotos o rebobinar un rollo hasta la mitad para poder cambiar la sensibilidad? ¿De verdad el balance de blancos se arreglaba llevando 5 o 6 filtros? Y la saturación, el brillo… ¿Cómo hacían?
Incluso llegamos a cuestiones mas finas. La nueva Pentax K20D incorpora ajuste fino de la pantalla de enfoque. Es decir, se puede acomodar el lugar exacto de la pantalla de enfoque en función de un lente específico para que, efectivamente, al momento en que el lente está enfocado, en la pantalla de enfoque la imagen esté efectivamente enfocada, en la cúspide de nitidez (ya he dicho en otros artículos anteriores que nitidez no es un término óptico, el término óptico sería “máxima resolución”, pero en función de entendendimiento y el objeto de este artículo, sirve). Y de la misma forma hay una multitud de funciones y características que omnubilan un poco al ocasional comprador y eventualmente confunden el juicio.
No obstante no intento aquí decir “los fabricantes nos engañan” con todas estas funciones cuasi innecesarias, aunque esto es un hecho. Tiene que ver con la forma de procesamiento de la información que tenemos nosotros, especialmente los occidentales. Es dificil establecer los puntos a favor y en contra en una lista de características cuando no se ha tenido contacto con camaras que fuerzan al usuario a pensar la fotografía. Pensándolo bien, desde la llegada de estas nuevas cámaras con 250 funciones standard y otras 250 customizadas, he visto buenas fotografías pero no he visto que la cantidad de obras maestras se haya multiplicado geométricamente, como se multiplicó el número de cámaras y la publicidad de las imágenes gracias a la llegada del mundo digital y de internet.
Lo más importante de esto creo que es otra cosa: la pérdida del artesanato de la fotografía, el contacto con lo manual de la fotografía. Marx ya señalaba -y por favor, no me cataloguen de marxista emperrado por nombrar a Marx, pero en esto tenía razón- que la producción moderna es la que aliena al hombre, le quita su contacto, y elimina la idea de plusvalía de su pensamiento. Yo creo que de alguna manera con la contemporaneidad de las cámaras, se pierde también esto. Recuerdo haber leído en una revista española, Súper Foto Práctica si mi memoria no me falla, la crítica de una fotografía enviada por un lector. En las especificaciones de la misma, el lector había utilizado el modo Program de la máquina… es decir, toda la exposición es fijada por la cámara. Y el crítico, de una forma muy sarcástica pero muy real, escribió lo siguiente: “-La cámara estuvo muy inteligente al elegir una apertura abierta y desenfocar el fondo“.
Creo que de alguna manera se está perdiendo, a manos de las companías, este contacto con lo manual, la plusvalía de la fotografía, esa labor pensativa escondida detrás de cada imagen. Yo sigo mirando clásicos, y creo que hay muchos que no han sido sobrepasados hoy, incluso teniendo 3D Matrix Metering, 128 puntos de enfoque o seguimiento del ojo. Este clásico de Rodchenko por ejemplo:

A nivel compositivo, no hay absolutamente nada que obetar a esa imagen. Y fue tomada con una Fed 2 (copia de la Leica IIIa, Rodchenko probó los prototipos de desarrollo), ni siquiera tenía un fotómetro. Y fue tomada antes de 1942, cuando Rodchenko dejó de fotografiar. Está bien, Rodchenko era un maestro en esto, especializándose en mostrar nuevas perspectivas de la vida cotidiana, con ángulos radicales, complejas composiciones e imágenes polisémicas, que requerían un trabajo por parte del observador para comprender el sujeto de la fotografía. No obstante, Rodchenko no se valía de nada mas allá de algunos lentes y una cámara básica para realizar estas imágenes. Hoy, si hablamos de “perspectivas radicales” implicamos el uso de un gran angular, un 17mm rectilíneo, o un fisheye.
Esta pérdida de la plusvalía de la fotografía creo que, en cierto punto, hace que ésta sea tan pormenorizada como ocurre. Se perdió esa labor propia del oficio de fotógrafo, para dejarla en el Photoshop o en artefactos técnicos. Si yo tuviese que considerar otras artes, diría “es increible lo que pintó con lienzo, pinceles y pintura”… “es increible lo que esculpió con martillo, cincel y granito” (disculpen los conocedores de este arte, me quedé en El Pensador de Rodin o el David de Miguel Angel).
Está bien que esto no es del todo culpa de la fotografía o de los fabricantes, porque en cierto punto, como dijo Vilém Flusser, la segunda invención que transformó la humanidad fue la imagen técnica, después de la escritura lineal. Hoy la imagen técnica es la que posibilita que la fotografía sea parte del paisaje, y como buenos esquizofrénicos que somos, de la misma forma que podemos dormir a la noche sabiendo que hay indigentes, podemos no ver ya las fotografías. Una excelente fotografía puede hacer que una propaganda mediocre sea considerada buena, pero sólo los fotógrafos podrán separar la fotografía de la propaganda. Un observador común dirá “la propaganda es buena”, sin percatarse de que toda la propaganda tiene base en la calidad de la imagen técnica utilizada.
Pero no podemos negar que, ahora, hablando al interior de la fotografía como arte, se ha perdido una gran plusvalía y se ha relegado gran parte del trabajo intelectual de la toma al microprocesador de la cámara.
Esto que digo no es una revolución conservadora, para nada. Es sólo una observación donde me pregunto ¿Cuánto hacemos hoy en día por conservar el artesanato de la toma? En el mejor de los casos, vamos a asumir un poco que algo de automatización es admisible. Entonces habría que compensar por otro lado: composiciones excelentes. Sin embargo, desde Helmut Newton, a mi humilde ver, lo más novedoso ha sido David LaChapelle. Y LaChapelle, convengamos, no es que efectúa el mismo juego compositivo que hacía Newton en sus fotografías para lograr ese asombroso equilibrio entre sensualidad, composición y glamour. Obviamente, esto es objetable. No estoy diciendo que la expresión artística tenga límites, estoy diciendo que la fotografía como arte ha perdido un poco de su valor de artesanía, un poco de ese valor de originalidad en la composición y saber técnico en la realización que hacía a la fotografía distinta. Y una parte de eso, lamentablemente, creo que se debe a que en cierto punto se ha perdido para siempre ese aprendizaje básico, el First things First… y creo que en cierto modo, nos dejamos convencer de que todo eso que las cámaras pueden hacer hoy, es necesario, cuando lo único que hace es alejarnos más esa plusvalía que vengo mencionando.
Es más dificil vender una cámara cuyo argumento de venta es “No hace nada, solo saca fotos”, que una cuya lista de características ocupa tres páginas de un folleto tríptico, no? ;-)
Acerca de este articulo
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- Publicado:
- 07.04.08 / 11pm
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