Shifting concepts en el cambio de soporte de film a digital, y mini review de la Pentax K100D Super (lectura larga!)

Es raro encontrar en FdC un artículo de review de algún producto. Si bien no tengo muchas cámaras y ninguna marca me da cámaras en préstamo para escribir un review sobre ellas -no sólo porque seguramente sería duro, sino porque soy un Juan Pérez con un sitio en internet más, si bien intento que los artículos acá mantengan un mínimo de calidad-, tengo un par de cámaras, aunque no uso todas ellas. Léase, un par de Leica IIIc, una Zorki 4, una Pentax K1000, una Yashica FX-3 Super 2000, una Samsung L73 a la venta y ahora una Pentax K100D Super. Las Leica no las he usado realmente, sólo un par de rollos de test. La Zorki fue mi caballo de batalla por un tiempo largo, con su excelente viewfinder 1:1, y muy buena performance, con la cual -unida al lente Leitz Summitar 50/2- he sacado algunas fotos que me han gustado mucho, por ejemplo las de la galería Brasil. La Yashica FX-3 Super 2000 con tanto el 50/1.9 o el 5/1.4 fue y es mi reflex de referencia cuando quiero hablar de una cámara simple, barata, capaz de sacar excelentes fotos.

Este artículo se divide en dos partes, cuyo vínculo el lector tendrá que encontrar :). La primera referida a un cambio de conceptos en lo que concierne a la calidad técnica de las imágenes, y la segunda referida a la Pentax K100D Super.

Un cambio de conceptos

La transición de film a digital marcó con certeza un cambio de conceptos en lo que refiere al equipamiento.

Cuando el soporte es film, siempre solemos decir que la cámara no hace la fotografía. Esto se mantuvo durante mucho tiempo, sustentado en algo real: yo puedo cargar un Velvia 50 en cualquier cámara de film. Si es posible montar un buen lente, la cámara sólo es una caja estanca de luz entre el lente y el film. No hay errores en esto. Si tengo una Nikon básica con un buen lente, la foto va a ser igual que si la cámara fuese una Nikon F5 o F6. Las cámaras de alta gama ofrecían mejores posibilidades, la idea de ellas era hacer las cosas más fáciles al fotógrafo, pero no sacar mejores fotos.

La transición al formato digital ciertamente cambió esto. Las cosas que antes quedaban depositadas en dos elementos nada más -el lente y el film- ahora están sujetas a la cámara entera. La calidad técnica de una imagen -dejo afuera las cuestión estética y subjetiva- está sujeta a la cámara como un todo, y no al antiguo binomio lente+film. Se sabe que las cámaras compactas tienen mas ruido por tener un sensor pequeño que las cámaras con sensores de mayor tamaño -APS-C en todas sus variantes o 24×36mm-. Pero no sólo ahí están las diferencias, sino en factores como el procesador de la cámara -algo fácil de evaluar en las generaciones de las cámaras digitales, como en el rendimiento de las diferentes generaciones de los procesadores de Canon DiGIC I, II y III, o los Venus de Panasonic-, las diferencias entre sensores CMOS y CCD, la exactitud de los conversores A/D, la reducción de ruido aplicada en la cámara, etc.

Todo esto dió por el suelo con los viejos usos conceptuales de los factores primordiales en la calidad técnica de una imagen. Uno podría decir que esto es similar a las diferencias entre un Agfa APX 400 y un Kodak Tri-X 400, pero cuando hablamos de film, todo lo que se requería para cambiar estos aspectos -por ejemplo, para tener más o menos grano en imágenes a ISO altas- era cambiar el film. También uno podría decir que el procesamiento de la imagen que hace la cámara es paralelo a las diferencias de revelado, pero todo lo que se requería en la era del film era cambiar los tiempos, diluciones o a lo sumo el revelador mismo. Ahora, todo eso requiere una cámara nueva o el uso extensivo de herramientas de retoque digital -y si aditimos esto, entonces la fotografía se reduce a a toma de la imagen y lo avezado o no del fotógrafo en el uso de herramientas de post procesamiento-.

¿A qué voy con todo esto? Útimamente hay un hype sobre los sites de review de cámaras -léase DPReview por ejemplo, entre otros muchos- y los futuros compradores están exacerbadamente preocupados por cosas por las que antes no se estaba tan preocupado. Con el film, uno buscaba en la cámara funciones que otras cámaras no tenían. Por ejemplo, las Nikon F2 con sus Photomic, o la Pentax LX, podían fotometrar hasta -6EV (más o menos la luz de las estrellas). Otra preocupación podían ser los modos de disparo -full auto, prioridad a la apertura, prioridad al obturador, full manual-. Otras preocupaciones posibles: velocidad de autofoco, performance de autofocus en condiciones de baja luminosidad, velocidad de disparo continuo, compatibilidad con accesorios para distintos tipos de fotografía, disponibilidad de objetivos, montura, adaptadores existentes, durabilidad del cuerpo, etc. No obstante, la calidad de la imagen se limitaba a un objetivo de gran calidad y un buen film. Si uno quería fotografías a color de gran calidad, uno cargaba una diapositiva de primea línea, colocaba un buen lente prime, y listo.

Ahora, a todo eso, se suma la calidad técnica de la imagen, lo cual no es un detalle menor. La serie LX de Panasonic (Lumix LX-1 y LX-2) son excelentes cámaras. Tienen un lente muy bueno integrado, formato nativo 16:9 (léase, el sensor tiene esa relación, que es conocida como “formato cine”), entrega imágenes en RAW, posee controles manuales, etc. El problema es que el pobrísimo rendimiento del procesador de imágenes de la cámara hace que a ISO 400 las imágenes ya posean un ruido inaceptable -algo esperable de una digicam compacta de rango medio incluso, pero no de esta cámara, promocionada como la pocket camera de fotógrafos avanzados-. Lo mismo sucede con casi todas las cámaras. Una parte de la calidad técnica de la imagen recae en la cámara. Ken Rockwell gusta más de las cámaras Nikon porque proveen mayor saturación. Si nosotros tenemos una Canon, la solución rápida es editar las imágenes y saturarlas más. Pero sacando esta opción, tendríamos que deshacernos de todo nuestro equipamiento Canon y comprar Nikon, lo cual está al alcance de unos pocos privilegiados bolsillos. Antes, bastaba cambiar el film a uno que saturara más (por ejemplo, terminar el rollo de Provia 100 y colocar un Velvia 50), lo cual estaba al alcance de todo el mundo que se dedicara a la fotografía, sea en modo profesional o amateur.

Todo esto lleva, en mi visión, a un cambio conceptual no menor en la fotografía.

Pentax K100D Super

Después de probar algunas cámaras digitales, especialmente compactas y una Canon 20D de mi progenitor, fui poco a poco armando un esquema básico de los pros y contras del mundo digitaly de las cámaras a mi alcance. Debo decir que este esquema es muy básico, y cada uno de los puntos del mismo solo tiene sentido de acuerdo a las conclusiones. Básicamente, en realidad los puntos del esquema provienen de las conclusiones más que lo que sería el sentido correcto (cosas que a veces suceden cuando algo se hace sin un plan previo).

Los puntos esenciales eran

  • Calidad de la imagen
  • Portabilidad
  • Tipo y consumo de energía
  • Facilidad de uso

Calidad de la imagen

La calidad de la imagen era un punto sin lugar a dudas complicado para mi. En el mundo digital, el primer parámetro a tener en cuenta en la calidad de la imagen es el tamaño del sensor, especialmente cuando trabajamos en condiciones pobres de luminosidad sensibilidades altas. Es inherente a los sensores pequeños tener poca sensibilidad y mucho ruido, sin importar la calidad del conversor A/D.

Ahora, el problema radica en el porcentaje de calidad de imagen y desempeño en condiciones no muy adecuadas de luz que uno este dispuesto a entregar en funcion de la portabilidad. Sinceramente, yo creí que no iba a tener problemas con esta negociación, no obstante los tuve.

Portabilidad

Cuando uno se decide por una cámara compacta, es porque uno está mas o menos dispuesto a prescindir de un porcentaje de la calidad de la imagen en función de los pros que pueden dar estos modelos de cámaras, léase esencialmente portabilidad. Las DSLRs, salvo contadas excepciones como la Olympus E-410, son todas voluminosas aunque no lo aparenten, sobre todo cuando uno viene de cámaras SLR de formato más clásico, es decir, más rectangulares o cuadradas, en las épocas en que un grip anatómico no era elemental para Watson. Entonces, lo que uno deja lo gana por un lado.

La portabilidad, aunque en esencia parezca algo no muy significativo, en la street photography es cuasi fundamental. Una cámara que pase más o menos desapercibida es prácticamente conditio sine qua non para esto, so pena de que todo el mundo se percate de la intención de uno de sacar la foto y se pierda toda la espontaneidad de las escenas que es fundamental en la fotografía de calle.

Tipo y consumo de energía

El tema de la energía era bastante importante. Casi todas las cámaras que se venden hoy en día tienen baterías optimizadas de litio (ya casi no hay baterias custom de niquel metal, y dentro de las de litio se dividen entre las de iones de litio -que figuran en la etiqueta como Li-Ion- y las de polímeros, que dicen li-poly o li-polymer). Esto acarrea casi siempre que su cargador también es propietario, y en el caso de perderlo, o como es mas habitual, olvidarlo, o conseguimos uno original o compatible, o nos quedamos sin fotos.

La otra opción son las cámaras que funcionan a baterías standad AA, que son las menos la verdad, quedando muy pocas opciones. Poseen casi todas ventajas: pueden funcionar incuso con pilas alcalinas normales en el caso de una emergencia, se pueden usar las nuevas pilas AA descartables optimizadas para equipamiento electrónico, y claro está, funcionan con cualquier pila recargable. Esto, en la práctica, da muchas ventajas:

  • Cuando las baterías se agota, no hay que comprar una batería especial para el modelo de cámara, sino que comprando un juego de baterías AA recargables ya se está on the go again.
  • No se depende de cargador alguno. En el caso de olvidarlas, comprando en cualquier lado pilas recargables de amperaje decente (mínimo 2000mAh, idealmente más) y un cargador correspondiente ya se puede seguir.
  • En emergencias, AA descartables funcionan tambien.
  • Estas se consiguen de verdad en cualquier lugar del mundo. Con esto, eso no quiere decir que uno las puede comprar en Nigeria, sino que a 70km de un centro urbano importante es complicado encontrar un cargador propietario, pero no pilas AA standard.

Facilidad de uso

Este punto es bastante central. De nada sirve una cámara para la que cambiar la sensibilidad o el balance de blancos nos lleva sumergirnos en una interminable cascada en el menu. Para el momento en que lo logramos, la escena se fue en el tiempo. La Samsung que tenía (acá y acá) tenía un menú que funcionaba como un cuadro de doble entrada sinceramente genial. Se llama Smart Touch, y no lo vi en ninguna otra cámara (y dudo que lo vea, es propietario y patentado…). Una lástima que a los fabricantes de DSLRs no se les haya ocurrido algo asi para salir un poco de los eternos menúes que tienen, a base de botones direccionales, ruedas y botón de OK.

Las DSLRs han intentado solucionar esto con un botón usualmente llamado “Function”, que suele aparecer como “func” o “FN”, que da acceso rápido a los parámetros principales de la toma de la imagen. Obviamente, para cambiar parámetros como la saturación, brillo, etc., seguimos teniendo que navegar por los menúes.

Esto es una negociación siempre… hay veces que no queda otra que someterse a los fabricantes. Están bastante estandarizados y contentos con un sistema de menú inutil, pero hasta que no surga alguien con alguna idea medianamente conveniente -que en su momento todos sabremos llamar “increiblemente innovadora”-, tenemos que vivir con esto.

¿Y la Pentax K100D Super?

Bueno, punto por punto…

Esto es una Pentax K100D:

Pentax K100D Super

¿Por qué me decidí por esta Pentax? Hubo varias cosas. Principal punto, la bayoneta. Pentax es una de las pocas marcas, sino la única, que ha conservado compatibilidad total con sus objetivos de la era del film. La otra marca seía Nikon, pero su lista tiene tantas excepciones que es dificil hablar de compatibilidad. Canon sólo es compatible con los lentes EOS, pero no con los FD. El resto de marcas prácticamente comenzaron de cero, o son jugadores más bien menores en el panorama de las DSLR. Esto hace compatibles los trescientos millones de lentes para la bayoneta K que hay, incluyendo a los objetivos de rosca M42 que se pueden usar sin problemas en la bayoneta K con un adaptador que cuesta como mucho 30 dolares.

El segundo punto era que yo estaba convencido de que iba a tener buena calidad de imagen. Es una cámara de unos modestos 6 megapixels, con un sensor de tamaño standard APS-C (standard para las DSLRs, exceptuando las Canon y la nueva Nikon, que tienen sensores 24×36, formato ahora denominado por Nikon “FX”). Eso se traduce en fotoceldas grandes, bien sensibles, y menor dependencia del procesador para lograr calidad que las cámaras de 10 o 12 MP con sensores del mismo tamaño, ademas de poder tener un ruido inherente menor desde el mismo sensor.

El tercer punto fue la estabilización de imagen. No nos mintamos, no es imprescindible y no hace magia, pero a veces viene bien. Esta Pentax tiene la estabilizacion de imagen incorporada en el cuerpo, lo que hace que pueda estabilizar la imagen con cualquier lente que se coloque, sea este un K completamente manual. un K automático, un M42, etc.

El cuarto punto fue la alimentación. Es una de las pocas cámaras que utilizan baterías AA. Eso hace que no pueda ser tan pequeña comparada con cámaras como la anteriormente citada Olympus E-410. No obstante, cabe en la misma funda donde antes llevaba mi Yashica FX-3 Super 2000. No tengo quejas al respecto.

El quinto punto fue el visor y la pantalla de enfoque. En la era de las DSLRs, pareciera que todos los fabricantes asumen que no solo el autofocus es perfecto, sino que además todos lo vamos a usar. Guess what, I don’t. Para mi el juego entre enfoque y desenfoque es fundamental, y enfocar a mano es caso un ritual. El caso es que ya no hay cámaras DSLR con cristal partido y microprisma (exceptuando aquellas que poseen pantallas de enfoque intercambiables, que las puedo contar con una mano). El único parámetro que hay en esto es el esmerilado de la pantalla de enfoque, y el de la Pentax es particularmente bueno, a pesar de no tener pentaprisma y usar un pentaespejo (la *ist D creo que es la unica de las “prosumer” que tiene pentaprisma).

El sexto punto: en todos los reviews -todos- y foros se habla bien de ella.

Y respecto de los puntos que planteé antes…

En cuanto a la calidad de imagen, ganancia total. A ISO1600 tiene menos ruido que mi L73 a ISO 400 (esto era MUY esperable). En cuanto a la portabilidad, pérdida total, aunque menor que con otras DSLR más voluminosas. Es como mi Yashica FX-3 con esteroides y anabólicos en el grosor del cuerpo, la parte superior del pentaespejo y la empuñadura. En cuanto a la alimentación, ganancia total. Sólo llevo las pilas y el cargador, y si me las olvido puedo usar cualquier bateria AA recargable, que hoy en dia son bastante accesibles. Tras una semana, el indicador me sigue dando full para las baterías. En cuanto a la facilidad de uso, fue una perdida total excepto por el boton FN, que al menos me deja acceder a las dos cosas que más uso -sensibilidad y balance de blancos- de forma inmediata.

En el próximo artículo, fotos de ejemplos.


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